Un año navegando por el mundo.

El 17 de Septiembre hizo un año que salimos de Gandia. Un año convertidos en nómadas del viento. Viajando despacito y saboreando los buenos momentos. Viviendo la vida al máximo junto a Sara y Mía y disfrutando de la que sin duda está siendo la experiencia de nuestra vida.

Un año en el que sólo tenemos buenos momentos que recordar. A pesar de lo que vende hoy en día son los titulares con malas noticias, nosotros no hemos tenido ningún percance serio en los 365 días que llevamos viajando y poco a poco se van diluyendo todos los miedos que teníamos antes de partir.

Estamos viendo la evolución de nuestras hijas día a día, minuto a minuto, segundo a segundo. Disfrutando cada pequeño logro y cada avance en su educación. Sabiendo que son seres excepcionales y que sin duda habrán vivido experiencias únicas que confiamos marcarán, para bien, su vida adulta y crearán la base de su futura personalidad.

Ese sueño que tenía guardado en algún lugar de mi subconsciente se ha podido convertir en realidad. Rompiendo todas las creencias que la sociedad nos ha impuesto y viviendo la vida como debería ser. En completa libertad y en familia.

Maria, Sara y Mia navegando rumbo a Colombia.

En este momento nos encontramos navegando desde Aruba a Puerto Velero en Colombia. Hay una venta de buen tiempo para los próximos días y hemos aprovechado para cruzar el cabo de la vela. Uno de los 5 cabos más difíciles de navegar de todo el mundo, esperemos que las previsiones se cumplan y lleguemos sin problema hasta nuestro destino en Puerto Velero.

Esta es una entrada resumen de lo que han sido nuestros primeros 12 meses como familia navegante a tiempo completo. Pero en esta entrada de blog lo voy a hacer desde un punto de vista náutico-marinero. En una futura entrada me gustaría transmitir las sensaciones y lo que ha supuesto para nosotros como familia este año de vida navegando por el mundo. Pero primero vamos a ver los números de nuestro viaje.

Hasta llegar a Aruba hemos navegado 5950 millas náuticas, 365 días navegando por el mundo. Lo cual es una media de 16,5 millas por día, Aunque gran parte de estas millas nos las hemos comido durante el cruce del Atlántico y por la costa Atlántica de Marruecos.

Hemos utilizado 320 horas de motor y 298 horas de generador principalmente para mover nuestro Watermaker, el cual ha estado en funcionamiento 215 horas. Fabricamos 150 litros por hora, con lo cual hemos consumido 32.250 litros de agua potable…. La verdad es que hacemos vida casi como en tierra firme, utilizamos el agua dulce para todo, a excepción de cuando fregamos los platos que utilizamos la bomba de agua salada. Pero en tema de duchas no nos privamos de nada. Somos muy limpios a bordo del Saramia. El agua que utilizamos para beber también sale del Watermaker, con lo cual el ahorro en movimiento de garrafas de agua del supermercado hasta el barco nos ha evitado mas de una discusión y cabreo…. A nadie le gusta acarrear 15 kilos de peso semanales del supermercado al dinghy y del dinghy al barco… Y por supuesto, el desperdicio de plástico que genera consumir agua embotellada. Sin lugar a dudas la instalación del Watermaker ha sido la mejor inversión que hemos realizado. Está totalmente amortizada en su primer año de vida.

Vida a Bordo.

Después de un año viviendo en el barco se puede decir que estamos totalmente adaptados a la vida marinera. Esta claro que es un espacio reducido, pero nos hemos acostumbrado y no necesitamos más. Estamos como en casa porque realmente sentimos que el Saramia es nuestra casa.

Un día cualquiera abordo del Saramia.

No llevamos rutinas con horarios fijos pero si que tratamos de crear hábitos diarios que sean buenos para todos. Cada cual se despierta a la hora que quiere pero por lo general a las siete o siete y media ya estamos todos en pie. Tenemos la suerte de que no ha sonado nunca el despertador dentro del Saramia. Nos despertamos cuando amanece y nos acostamos dos o tres horas después de anochecer. No tenemos televisión a bordo y nunca la hemos echado de menos.

Uno de los hábitos que más les gusta a las nenas por la mañana, es el circuito alrededor del barco. Se trata de dar 3 vueltas al barco siguiendo un circuito que les monta Maria sobre la cubierta (por ejemplo trepando por las escoltas del Génova) y donde entre vuelta y vuelta se hacen sesiones de estiramientos y respiraciones de relajación y como colofón final todos al agua. La familia entera nos damos un baño en el mar a primera hora de la mañana. Después empiezan las clases y dependiendo del día y los ánimos estamos los dos dando clases o Maria da las clases y yo me encargo de otras tareas del barco o de nuestro negocio online.

Circuito mañanero en la cubierta del Saramia.
Sara y Mia decorando el circuito con piedras de colores.
Colegio en la cubierta del Saramia fondeados en Puerto Bolivar, Colombia.

Nos movemos dependiendo de las necesidades y de las previsiones meteorológicas. Si necesitamos aprovisionarnos, fondeamos cerca de supermercados. Si nos apetece tranquilidad, nos movemos a playas tranquilas donde no hay nadie. Si estamos a gusto porque hemos conocido a gente, nos quedamos más tiempo de lo normal. Si nos agobiamos, cambiamos de sitio o de país. La forma de vivir es bastante simple y eso es en parte lo que más nos está enganchando de este estilo de vida.

Navegación.

Cuando toca moverse lo hacemos porque hay una ventana de buen tiempo.

Siempre trato de llevar una navegación lo más cómoda y tranquila posible. Si no lo tengo 100% claro no nos movemos. Solamente en una ocasión hemos salido con más mar del que nos hubiese gustado y fue porque teníamos la obligación de llegar a Martinica en una fecha concreta para que las chicas regresarán a España.

Siempre busco la comodidad de la tripulación aunque esto implique navegar varias horas más o como en el momento de escribir esta entrada, que nos encontramos fondeados en Puerto Bolívar porque el viento venía del oeste y hemos tenido que retroceder 15 millas para resguardarnos… La seguridad y sobre todo la comodidad en la navegación marcan nuestro ritmo.

Para navegar utilizo únicamente las cartas electrónicas. En el plotter tengo la cartografía de C-maps y en el móvil tengo la cartografía de Navionics. En el cruce del Atlantico si que utilizamos la carta de papel, pero simplemente para marcar el avance día a día. La verdad es que no me he visto con la necesidad de tener una carta de papel a bordo. Creo que no la utilizaría. Tampoco tengo ningún tipo de derrotero.

En algunos lugares la carta de Navionics es perfecta y la de C-maps falla y en otros es al revés. Por lo general me suelo fiar mucho más de la carta de Navionics  que de la carta de C-maps. En Venezuela estuvimos fondeados sobre un banco de arena según la carta de C-maps y según Navionics estabamos en 3 metros de profundidad. Evidentemente la correcta era Navionics. En este momento estamos fondeados en la Bahía Portete y en la carta de C-maps tenemos 9 metros bajo nuestra quilla y es correcto, pero sin embargo en la carta de Navionics me marca que tenemos entre 0 y 0.5 metros.

Navionics no acierta en la Bahía de Portete.

Meteorología.

El santo grial es Predictwind. Utilizo la versión de pago y lo suelo mirar prácticamente todos los días. Cuando tenemos travesía suelo comparar los diferentes modelos (PWG, PWE, ECMWF y GFS). Una cosa que he aprendido en el caribe es a mirar la previsión de rachas en vez de la previsión de viento. Si las rachas marcan 25 nudos y el viento me aparece que son unos 15 o 18 nudos ya se que el viento general que me voy a encontrar es de 25 nudos y de vez en cuando baja a 20 o 18… Las rachas suele ser lo que predomina en el caribe.

El modelo ECMWF de predictwind es el que mejor resultado me está dando tanto en dirección del viento como en intensidad. Cuando estamos fondeados no suelo mirar los otros modelos solo me centro en este. Pero para navegaciones largas si que suelo comparar la previsión con los otros 3 modelos.

Seguridad a bordo.

Siempre escuchamos que «La seguridad a bordo es lo primero» y es cierto. Para nosotros también lo es. Pero no hasta un punto obsesivo que va en contra de la comodidad, la cual es la segunda cosa más importante a bordo. Entonces, quién decide que medidas de seguridad hay que tomar durante la navegación? Evidentemente el capitán.

A Sara le gusta sentarse en el asiento que hay en la proa del barco y se apoya sobre el Génova. Lo suele hacer todos los días. Cuando se despierta lo primero que hace es salir a cubierta y sentarse un minuto en dicho asiento y utiliza las luces de estribor y babor como tambores, dice que de esta forma despierta a todos los animales (me encantan las fantasías de mi hija). Aunque este totalmente fuera del barco, no veo ningún peligro y si por alguna de esas cae al agua va nadando hasta la popa del barco y listo. Lo que ocurre es que el día que zarpamos a Venezuela desde Grenada le dio por sentarse en el asiento mientras estábamos navegando. Yo la vi y no le dije nada. Evidentemente íbamos a motor y el mar estaba sin olas. No había peligro real y en parte me gusta que mis hijas vayan conociendo sus límites, si le hubiese reñido posiblemente le habría cogido miedo y no habría vuelto a subir.

Sara sentada en la proa del Saramia.

No soy un histérico de la seguridad. Navegamos siempre sin los chalecos puestos. Por lo general las navegaciones son tranquilas. Siempre con vientos de popa y aunque el balanceo suele ser en ocasiones bastante fuerte, ellas suelen estar debajo de la mesa e la bañera viendo alguna película en la tablet o jugando en la zona de arriba del piano en la cual están protegidas por la capota antirociones. Si la cosa se pone fea o la navegación es de ceñida se deben poner el chaleco o marcharse abajo.

Navegando Rumbo a Colombia.

Cuando estamos navegando y cae la noche las nenas tienen prohibidísimo salir a cubierta. Normalmente después de la puesta de sol cenamos algo y ellas se van a dormir. Yo me pongo mi chaleco y en las guardias nocturnas me enganchó a una línea de vida que montamos en la bañera.

Guardias Nocturnas.

Las navegaciones nocturnas son durillas. Las guardias las hago yo en cubierta y Maria se acuesta con las nenas en el camarote de proa. Tenemos un par de walky talkies que utilizamos durante las guardias por si necesitamos alguna cosa el uno del otro… Lo normal es que el walky no suene en toda la noche.

Como la mayoría de navegaciones son de popa solemos ir solamente con el Genova durante la navegación nocturna y si hay que sacar la mayor solamente lo hacemos durante las horas de sol.

Hasta el momento no hemos tenido ningún percance serio durante las navegaciones nocturnas. Lo único, las tormentas durante la noche que incrementan el viento hasta los 30 nudos… Pero poco mas. Llevando solamente el Genova es bastante fácil controlar la velocidad del barco.

Yo utilizo el AIS como primer sistema de alerta. Lo tengo configurado para que suene la alarma 20 minutos antes de que el barco peligroso tenga una distancia inferior a 0,5 millas de nosotros.

También dispongo de Radar, el problema es que la pantalla la tengo junto a la mesa de cartas y no es muy cómodo revisarlo mientras estás navegando. En las últimas navegaciones lo he llevado apagado, consume bastante energía y como las baterías están en sus últimos días de vida se apagaba constantemente. Al final me he acostumbrado a navegar sin Radar. Siempre que veo luces en el horizonte aparece un barco con AIS en el plotter por lo que me siento bastante tranquilo con el AIS.

Para controlar las guardias me suelo poner una alarma en el móvil cada 30 o 45 minutos. En la mayoría de ocasiones me despierto antes de que suene la alarma y hago una visual de 360 grados y reviso rumbo.

Por las noches utilizo el piloto automático a modo de viento para no tener que ir ajustando velas cada vez. Por lo general el viento en el caribe se mantiene bastante estable variando como máximo 20 grados arriba o abajo. En el caso de que nos desviásemos mas de lo que toca de nuestro rumbo si que ajusto las velas pero sino, las dejo sin tocar toda la noche… Lo mismo ocurre con la velocidad. No estoy sacando y enrollando Genova cada dos por tres. Si el viento cae pues vamos mas despacio y punto. No estoy constantemente ajustando velas. Vamos, lo que se diría una navegación tranquila o más bien un marinero perezoso durante la noche.

Reparaciones.

Puedo decir bien orgulloso que desde que salimos de Gandia no ha entrado ningún mecánico a bordo. Todos los problemas que hemos tenido los hemos podido solucionar por nuestros propios medios. Evidentemente, también nos hemos encargado de cambiar filtros y aceite del generador y del motor nosotros solitos. El Generador es lo que más problemas nos ha estado dando, ha dejado de funcionar en varias ocasiones y hemos llegado a estar un par de días sin poder arrancarlo. Pero no ha sido nada grave. Si el generador no funciona no podemos fabricar agua ya que el watermaker funciona con 220v. Los 150 litros a la hora del watermaker nos han hecho bastante dependientes del agua dulce… Podríamos sobrevivir sin Watermaker? por supuesto! Pero nos costaría bastante adaptarnos.

Cambiando el boyarín de la bomba de la sentina.

Pero sin lugar a dudas lo que más problemas nos ha dado en este año de navegación es el motor fueraborda del dinghy. Después de un año me he convertido en un experto a la hora de desmontar, limpiar y volver a montar el carburador. Al comienzo podía tardar unos 45 minutos en desmontar y volver a montar el carburador. Ahora lo consigo en 10 minutos, batiendo el récord guiness a nivel mundial…. Ahhh, y con olas y el dinghy balanceándose de lado a lado…

El dinghy nos está dando muuuuchos problemas. Aquí desmontando el deposito de gasolina.

He sustituido filtros, desmontado y limpiado el deposito, cambiado aceites y mil cosas mas, pero nada, el motor sigue dando problemas y así seguirá hasta el final de sus días… Nos estamos planteando seriamente cambiarlo si finalmente cruzamos al pacifico.

Es bastante común ver a gente recomolcando dinghies en los fondeos. A nosotros ya nos han tenido que remolcar en varias ocasiones y nosotros también hemos tenido que remolcar a otros tantos. Los problemas con el motor del dinghy es algo bastante común entre la comunidad de navegantes.

Fondeos.

A diferencia de Ibiza y Formentera en Agosto, donde las bahías están abarrotadas y encontrar un hueco es misión imposible, aquí las bahías son amplias y hay espacio para todos. La bahía de Rodney Bay en Santa Lucia es enorme, Lo mismo ocurre con St Anne en Martinica y Marigot en St Martin, Bequia, etc… son amplias bahías donde fácilmente pueden haber fondeados mas de 100 veleros y no tienes ningún problema a la hora de fondear siempre que seas educado y no trates de poner tu barco en primera fila cuando no hay sitio. Solamente en English Harbour en Antigua hemos tenido que estar pendientes de nuestro borneo pero aun así no tuvimos mayor problema.

Bahía de St Anne en Martinica.

Siempre largamos 5x profundidad de cadena y si la previsión es que el viento suba por encima de los 25 nudos pues largamos un poco mas y listo.

Hemos pasado noches con vientos de 30 nudos constantes durante toda la noche y el barco no ha garreado ni un centímetro. También tuvimos una noche complicadilla cuando estando en una bahía de Guadalupe echó el ancla una motora muy cerca de nosotros y cuando a las 5 de la madrugada el viento subió a 30 nudos la cadena de la motora estuvo a punto de rozar con nuestra pala del timón. Al final el propietario de la motora decidió largarse y pudimos descansar. Pero por lo general los fondeos son tranquilos y dormimos de tirón toda la noche.

Países y sus formalidades de entrada y salida.

Una de mis dudas antes de salir de España era saber como se hacía el registro en cada uno de los países que íbamos a visitar. Llegas a un nuevo país y entonces que tienes que hacer, puedes estar fondeado sin haber hecho el check in? Debes informar a alguien? Hay que ir al puerto? Vienen los de aduanas al barco? Etc… en definitiva, que es lo que tienes que hacer en cada país.

La web de referencia para saber lo que se hace en cada país es Noonsite. En esta web aparece un listado con todos los países del mundo y en cada país aparece toda la información detallada de cómo se debe realizar el registro de entrada y salida. Evidentemente dicha información la suelen aportar los mismos navegantes que quieren colaborar con la página web, por lo tanto, te puedes encontrar información bastante desactualizada para algunos países que no reciben muchas visitas. Es lo que nos ocurrió cuando visitamos Venezuela. La información en la web estaba bastante desactualizada y tuvimos que ir aprendiendo y tomando decisiones sobre la marcha.

Nos hemos encontrado países donde el registro al país se hace desde un ordenador en un bar o una tienda en menos de 10 minutos, como es el caso de Martinica, Guadalupe o St Martin… Y otros en los que tienes que recorrer varios kilómetros para ir de una oficina a otra como en el caso de Los Roques en Venezuela o Curazao.

Realizando el zarpe en la tienda de ropa El Pelicano.

Las Islas del Caribe son un buen lugar para vivir navegando por la facilidad que ponen los países a la hora de hacer los registros de entrada y salida. En países como Dominica puedes hacer la entrada y la salida del país en el mismo momento que haces la entrada si no tienes pensado estar más de una semana visitando el país. Y esto, la verdad, facilita mucho las cosas.

Realizando el registro de entrada a Aruba amarrado en el muelle comercial.
Realizando el registro de entrada a Aruba amarrado en el muelle comercial.

Ahora estamos en Colombia y nos esperan varios días de tramites hasta tener todos los papeles en regla y poder estar de forma legal en el país. La cosa se complica un poco más en países como Colombia y Panamá. Además de tener que pagar hasta 250 dólares entre tasas y agentes de aduanas y demás chupasangres…

Este ha sido el resumen de nuestro nuevo estilo de vida de los últimos 12 meses, el tema económico y el tema de la educación de Sara y Mia es lo que más suele interesar a todos aquellos con los que nos vamos cruzando en el camino. En la próxima entrada del blog dedicaré un apartado especial para estos dos asuntos, además de para el resto de temas que no han podido entrar dentro de este resumen náutico-marinero de nuestro viaje.

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