Cruzar el Atlántico navegando en familia.

Cruzar el Atlántico ha sido una experiencia única en la vida. Han sido 2888 millas náuticas desde Las Palmas de Gran Canaria hasta Santa Lucía en los cuales hemos navegado exclusivamente impulsados por el viento.

En esta entrada de blog voy a explicar cuales han sido los preparativos, como ha transcurrido la travesía y que puntos cambiaría o mejoraría si tuviese que realizar una travesía de estas características.

Hay que recordar que no soy un lobo de mar. Hace 5 años no tenía ni barco ni título de patrón. Tampoco tengo tradición familiar marinera. Todo lo que aquí voy a contar es basado en mi propia experiencia. No me cabe duda que cualquier otra persona lo hubiese hecho mejor que yo en las mismas circunstancias.

Esta entrada esta enfocada a los lectores y amigos marineros. Espero que algún día Maria cuente en este mismo blog cual ha sido su experiencia de cruzar el Atlántico desde su propio punto de vista.

Pantalán de las familias en el muelle deportivo de Las Palmas

Cruzar el Atlántico participando en la ARC.

Nosotros hemos decidido cruzar el Atlántico participando en la ARC principalmente por un motivo de seguridad.

Cuando le plantee a Maria la idea de cruzar el Atlántico con nuestras hijas lo primero que me dijo obviamente es que No. Que ni loca. Con el tiempo fue cediendo terreno hasta llegar a un punto intermedio donde si que estaría dispuesta a cruzar el Atlántico si estuviese acompañada de otros barcos y con más tripulación abordo.

La familia al completo el día de la salida.

Participar en la ARC es sinónimo de cruzar el Atlántico con mayor seguridad. Esa es la visión que tienen muchos navegantes desde fuera. Pero la realidad cuando estás en medio del océano es que ante cualquier problema estás solo. Nadie vendrá a rescatarte en helicóptero por cruzar el Atlántico con una organización. Por lo tanto y pensándolo en frío, da lo mismo cruzar junto con los demás veleros de la ARC que realizarlo de forma independiente. Ante cualquier problema puede acudir en tu ayuda tanto un participante de la ARC como un Mercante o un crucero que por casualidad pasaba por allí o cualquier otro velero de los muchos que cruzan el Atlántico en estas fechas.

Volvería a participar en la ARC? No. Me arrepiento de haber participado en la ARC? Para nada. Ha sido una gran experiencia en la que he aprendido mucho en temas de seguridad y he conocido a grandes navegantes con experiencia cruzando todos los océanos del mundo. Pero no volvería a participar en una ARC porque lo veo innecesario. Evidentemente si Maria me dice que para realizar cualquier otra travesía en el mundo necesita que participemos en alguna regata sin duda lo haré por ella.

Salida ARC 2018

Cruzar el Atlántico con más tripulación a bordo.

Otro requisito de Maria fue que alguien más debería estar a bordo durante la travesía. “Ni loca cruzo el Atlántico yo sola contigo y con las nenas” me dijo ella.

En nuestro caso fue bastante sencillo localizar tripulación. Sergi, el primo de Maria, también navega desde el mismo momento que yo empecé en el mundo de la náutica y desde hace prácticamente un año que dispone su propio barco. Fue uno de los primeros clientes en alquilar el velero Satchmo y con él cruce una de las primeras veces a Ibiza. Sergi junto con su mujer, Raquel, era la pareja perfecta para cruzar el Atlántico con nosotros. Pero decidimos que sería mejor contar con alguien más a bordo para compartir las guardias nocturnas. En ese momento Sergi tenía alquilada su casa a Andrew, un inglés que siempre ha navegado por la costa este de Canadá y que también soñaba con cruzar el Atlántico navegando alguna vez en su vida. Y aquí nos plantamos. No necesitábamos a nadie mas.

Pero en Agosto recibimos la noticia de Raquel que finalmente no cruzaría con nosotros el Atlántico y decidimos buscar a una sustituta para su plaza. Sergi se encargo de localizar a Julia a través del Facebook.

Ya estábamos todos… Sergi, Andrew, Julia y nosotros 4 cruzaríamos el Atlántico en el velero Sarámia.

Sergi, Andrew y Julia

Puesta a punto del barco antes del cruce del Atlántico.

En realidad la puesta a punto del barco no ha sido exclusiva para realizar el cruce del Atlántico. La puesta a punto empezó en el momento que decidimos cambiar nuestro estilo de vida y embarcarnos en la aventura de vivir navegando por el mundo.

Os pongo aquí los trabajos más importantes que hemos realizado para preparar el barco para esta aventura.

  • Velas nuevas. Sustituimos la mayor y el Génova por dos velas nuevas. Las viejas las lavamos y las tenemos guardadas en el barco.
  • Trinqueta nueva. Añadimos una trinqueta con stay volante para vientos duros. A esta trinqueta se le puede tomar un rizo para vientos muy muy duros. De momento no ha sido necesario rizar la trinqueta.
  • Sustituimos toda la jarcia fija. Desmontamos el palo y sustituimos los stays y backstays y todos los obenques junto con los tensores.
  • También hemos sustituido todos los cables y tensores del pasamanos.
  • Instalamos luces nuevas de navegación a tope de palo. Era una de las exigencias de la ARC.
  • Aprovechamos que teníamos el palo desmontado para añadir estas luces y sustituir las otras que no se habían cambiado desde hacía 15 años.
  • Instalar la potabilizadora. Hemos instalado una potabilizadora de la marca Ecotech Watermaker que funciona con el generador a 220V y nos produce 150 litros a la hora aproximadamente.
  • Hemos movido la balsa salvavidas desde la cubierta hasta el balcón de popa para en el caso de emergencia solamente liberar el pasador y lanzar la balsa al agua.
  • Hemos reforzado el balcón de popa con dos barras de acero inox para soportar la balsa en su nueva ubicación y el motor fueraborda.
  • Hemos sustituido el piloto automático Raymarine por un B&G. El anterior piloto tenía más de 15 años y daba muchos problemas.
  • Hemos instalado un plotter nuevo junto a la rueda del timón que al mismo tiempo muestra la posición de los barcos gracias al AIS.
Revisando la Jarcia el día previo a la salida.

Estéticamente también hemos mejorado el barco.

En el interior hemos cambiado toda la tapicería y hemos lijado toda la madera del suelo del salón.

Organización de las Guardias para el cruce del Atlántico.

Para realizar las guardias nocturnas contábamos con 4 adultos puesto que Maria no entraba en la rueda ya que tanto Sara como Mía la reclamaban constantemente y no era viable que ella participase en las guardias. Por otro lado, Maria estuvo mareada las dos primeras semanas de la travesía, por lo tanto, no tenia mucho sentido que participase en las guardias.

Las guardias las distribuimos en turnos de 4 horas. Siendo los turnos más duros los comprendidos entre las 00:00 y las 04:00 y entre las 04:00 y las 08:00. Por lo tanto, una noche dormíamos bien y la otra regular. Cada uno realizaba el turno solo en la bañera. En caso de mala mar el responsable del siguiente turno dormiría en la bañera y le acompañaría. En los 20 días de travesía no ha sido necesario que dos personas estuviesen juntas en la bañera durante la noche.

La persona que estaba de guardia llevaba en el chaleco un walkie talkie para poder comunicarse con el encargado del siguiente turno en caso que fuese necesario. También disponíamos de un Tracker vía satélite con el cual se podía enviar mensajes vía satélite y lanzar una alarma de socorro en el caso de caer por la borda durante la noche. Ninguno de nosotros llevaba un EPIRB personal en el chaleco.

El Capitán descansando entre guardias.

Las normas para las guardias de noche eran:

  • Siempre con chaleco salvavidas puesto.
  • Siempre unido a una de las líneas de vida de la bañera.
  • Prohibido salir a la cubierta sin avisar a alguien.
  • No hacer ninguna virada de noche.

Aprovisionamiento para el cruce del Atlántico.

Para elaborar la compra de la comida primero organizamos los menús. Cada adulto debería cocinar una comida y una cena cada 4 días. Por lo tanto debería elaborar un menú y los ingredientes necesarios para ese menú. Teniendo en cuenta que los menús de la primera y segunda semana podrían contar con alimentos frescos y los de la tercera semana deberían ser alimentos congelados.

A partir de ahí creamos una lista de ingredientes y a esta lista fuimos añadiendo el resto de comidas, desayunos, meriendas, bebidas, frutas, aperitivos y productos de limpieza que estimábamos que íbamos a consumir.

Red de fruta para alimentos frescos

La realidad ha sido que sólo cocinamos cena para todos un par de veces durante la travesía. La mayoría de las noches, los encargados de realizar las guardias de noche se iban a dormir pronto y comían algo rápido antes de dormir o al levantarse para hacer la guardia.

No organizamos ninguna tarea más de grupo. Cada cual iba limpiando lo que encontraba en la pila y se iba aseando el barco sobre la marcha. No hemos tenido ningún roce durante toda la travesía relacionado con los turnos.

Muchos pensarán que nos hemos alimentado a base de pan y fiambre, nada más lejos de la realidad. Hemos cocinado lentejas, garbanzos, arroces hasta una fideuá con caldo de pescado de una dorada que pescamos mientras navegábamos. Hemos comido de lujo! Gracias a Sergi, En toda la travesía hemos pescado 5 doradas de diferentes tamaños.

Sara y Mia haciendo pan abordo.

Consumo de energía y agua a bordo.

Energía.

  • El Sarámia dispone de 3 baterías de servicio de 220ah cada una. Total 660ah.
  • Disponemos de un generador de 7kw.
  • Un cargador de batería de 50ah que funciona con corriente de 220V (cuando arrancamos el generador) y el alternador del motor que carga a 80ah a 1900 revoluciones.
  • También disponemos de dos placas solares flexibles de 150W cada una que nos generan como máximo 20ah a pleno rendimiento.

Agua.

  • Nuestra potabilizadora funciona con 220V, para ello debemos arrancar el generador para producir agua potable del agua del mar.
  • El agua de la potabilizadora es el agua que utilizamos para beber, ducharnos, lavar, fregar y cocinar. El consumo medio en el barco durante la travesía ha sido de 150 litros por día. Como si estuviésemos en un hotel!

El Sarámia dispone de dos tanques en proa de 300 litros cada uno y un depósito de emergencia de 250 litros en el camarote de popa babor. En total 850 litros.

El depósito de reserva lo llenamos hasta arriba antes de salir del Puerto de Las Palmas de Gran Canaria, utilizamos el agua del propio pantalán. Ese depósito quedó como reserva de agua potable en el caso de que la potabilizadora fallara. 250 litros entre todos los tripulantes (incluyendo cervezas y refrescos) nos daban suficientes litros para aguantar 20 días de travesía.

Una de las 19 comidas de toda la travesía.

Los 600 litros del camarote de proa los íbamos rellenando con agua de la potabilizadora y es la que consumimos en el día a día. Una vez consumidos 150 litros arrancamos generador y producimos 150 litros de agua más. Al mismo tiempo cargamos baterías con el cargador de baterías de 220V.

Por lo tanto, en caso de fallar generador o potabilizadora durante la travesía sabíamos que disponíamos por lo menos de 450 litros de agua potable en los depósitos de proa + 250 litros de reserva en popa. Más que suficiente para llegar a Santa Lucia!!

Afortunadamente no tuvimos ningún problema ni con la potabilizadora ni con el generador y hemos disfrutado de una calidad de vida como si estuviésemos en tierra firme.

Las placas solares y una hora de generador no mantenían las baterías en el nivel óptimo por lo que muchos días arrancábamos generador una hora más para cargar baterías y aprovechábamos para cargar todos los equipos electrónicos del barco.

Navegación a vela en el cruce del Atlántico.

Es increíble que las más de 2800 millas las hayamos recorrido únicamente impulsados por el viento. Es lo que realmente engancha de esta aventura. Nos hemos convertido en adictos al viento.

El Saramia dispone de 3 velas. Mayor, Génova y Foque/Trinqueta para vientos duros.

Sarámia a toda vela. Mayor, Genova y Trinqueta.

El 95% de la travesía hemos utilizado la misma configuración de velas. Mayor a una banda y Génova atangonada a la otra banda. Hemos realizado 8 o 10 bordos en total. Muchas veces con más de 4 días sin cambiar de banda. Los vientos alisios procedentes del nordeste nos entraban a 160-170 grados por la aleta de estribor. En este caso la mayor se encontraba en la banda de babor y el Génova atangonado en estribor.

Configuración del 95% de la travesía.

El piloto automático en modo viento ha sido el encargado de llevarnos desde Las Palmas hasta Santa Lucía. Lo configurábamos a 165 grados y jugábamos grado arriba o abajo para mantener el rumbo que queríamos. Algunas veces íbamos demasiado oeste y realizábamos el bordo para ir más al sur o viceversa… Pero siempre hemos utilizado el piloto automático de viento. Algo poco o nada utilizado en las navegaciones por el mediterráneo.

Por las noches siempre recogíamos la Mayor  y el Genova un poco para ir más tranquilos. En el caso de incrementar el viento siempre podíamos enrollar un poco más el Génova. Maniobra sin complicación para la persona que estaba de guardia en cubierta.

Sucesos en medio del Océano Atlántico.

No eres consciente de donde te has embarcado hasta que empiezas a oír noticias a través de la radio VHF y después a través del email de la organización de la ARC…

Al segundo día recibimos por VHF la alerta de que un hombre había caído al agua desde una embarcación y nos advertían a todos las barcos de la zona que prestásemos atención en las coordenadas donde había caído el naufrago. A nosotros nos quedaban aproximadamente 4 días para llegar hasta las coordenadas que nos facilitaron.

Pasados 5 dias recibimos por email la información de que se había cancelado la búsqueda del naufrago y se le daba por desaparecido.

Si mal no recuerdo, ese mismo día recibimos un email de la ARC informando que un velero (no participante en la ARC) había sido golpeado por una ballena y le había roto la pala del timón por lo que no podían gobernar la embarcación, esa misma embarcación, por culpa del golpe, tenia una vía de agua pero achicaban mas agua de la que entraba. Un barco participante en la ARC se ofreció para navegar cerca de esta embarcación durante el resto de la travesía por si la cosa iba a peor.

También nos informaron de varias roturas de botavaras y de motores y 5 barcos se tuvieron que desviar hasta Cabo Verde para realizar reparaciones.

Pero la noticia mas preocupante llego varios días después. Una de las embarcaciones había roto su mástil y no pudieron montar ningún aparejo de fortuna para navegar a vela por lo que la organización de la ARC solicito a los barcos cercanos si podíamos colaborar entregando bidones de gasoil a dicha embarcación ya que su intención era llegar hasta Santa Lucia a motor. Nosotros nos encontrábamos 85 millas por delante y era imposible volver contra el viento para socorrer a la embarcación…

Embarcación Garuda sin palo.

En dicha embarcación se encontraba como tripulante Alejando, un español que hemos conocido en Santa Lucia  y con el cual tenemos una entrevista pendiente para nuestro canal de youtube. Nos ha relatado toda su experiencia y la verdad es que da para escribir un libro, de hecho él tiene pensado escribir un blog narrando toda su experiencia.  En principio nos volveremos a encontrar en Martinica en las fechas cercanas a Nochevieja. Tan pronto tenga el blog en marcha pondré un enlace a la narración de su experiencia.

Convivencia a bordo y reflexión final.

Cruzar el Atlántico es como un Gran Hermano en muy pocos metros cuadrados y es imposible que en 20 días no surjan roces entre los tripulantes.

La convivencia a bordo del Sarámia ha sido relativamente tranquila. El único roce personal ha sido con Andrew, el tripulante ingles. Andrew es una persona con gran experiencia en navegación. Pero muy estricto en los métodos de navegación hasta el punto de no aceptar o cuestionar las maniobras sugeridas por el resto de tripulantes o incluso por mi. Eso ha generado en muchas ocasiones momentos de tensión y de ansiedad durante la navegación.

Una vez hemos llegado a Santa Lucia nos hemos enterado que la mayoría de las tripulaciones han tenido sus mas y sus menos entre armadores y capitanes y resto de la tripulación.

Baño en medio del Océano Atlántico

En nuestro caso, el idioma fue uno de los handicaps principales. Toda la comunicación dentro del Sarámia a la hora de realizar cualquier maniobra se realizaba en inglés y eso dificultaba bastante el entendimiento entre todos. Afortunadamente no tuvimos ninguna situación de crisis porque posiblemente hubiésemos tenido algún problema serio.

Planificando la estrategia de navegación.

Quizá esta sería la única cosa que cambiaría si volviese a realizar el cruce del Atlántico con tripulación. No aceptaría a nadie abordo que no hablase el idioma del resto de la tripulación.

En realidad, no creo que volvamos a tener tripulación a bordo del Sarámia para largas travesías. Amigos, familiares y aventureros ocasionales siempre son bienvenidos a bordo para travesías cortas, pero si llegamos a cruzar el Pacifico tengo bastante claro que lo haremos únicamente Maria, Sara, Mia y yo. Las guardias de noche son bastante llevaderas en mitad del océano disponiendo de AIS. En muchas de las guardias dormíamos 30 minutos seguidos sin problema a colisionar con nadie. El viento no varia de forma repentina como en el Mediterraneo. Son vientos alisios que siempre soplan de la misma dirección y las variaciones se notan de un día a otro y no de una hora a otra como en el Mediterraneo. En este momento, me veo capacitado para realizar una travesía de mas de 20 días solo con mi familia y mis hijas. Quizá lo único que me frenaría en este momento si tuviese que emprender una travesía de estas características es que si yo cayese enfermo o tuviese cualquier accidente, Maria no sería capaz de gobernar la embarcación y eso si que sería un problema. Afortunadamente cruzar el Pacifico no esta dentro de nuestros próximos planes y todo puede cambiar en los próximos años.

Navegando en el Atlántico.

Como siempre, espero que este relato sirva de ayuda para todo aquél que quiera emprender una aventura de estas características.

Distancia recorrida en cada día de navegación.

Para aquellos que tengan curiosidad, aquí os dejo las millas náuticas que hemos recorrido cada día de navegación. Para los no marineros, recordar que una milla náutica son 1852 metros.

Día 1: 111 mn
Día 2: 224 mn
Día 3: 374 mn
Día 4: 529 mn
Día 5: 693 mn
Día 6: 853 mn
Día 7: 1010 mn
Día 8: 1145 mn
Día 9: 1296 mn
Día 10: 1452 mn
Día 11: 1607 mn
Día 12: 1757 mn
Día 13: 1914 mn
Día 14: 2048 mn
Día 15: 2204 mn
Día 16: 2359 mn
Día 17: 2509 mn
Día 18: 2630 mn
Día 19: 2770 mn
Día 20: 2888 mn (23 horas y 32 minutos)

Llegamos a Santa Lucia el 15 de Diciembre de 2018 a las 12.32 UTC, habiendo recorrido 2888 millas náuticas en 19 días, 23 horas y 32 minutos.

La velocidad media de toda la travesía ha sido de 6 nudos.

La velocidad máxima que hemos obtenido ha sido de 13,8 nudos. Seguramente al surfear una de las grandes olas del Atlántico.

8 comments

  1. Enhorabuena familia por haber realizado esta gran aventura – an adventure of a life time! Os sigo de cerca en las redes sociales y leo con mucho interés lo que compartes Jorge en el blog. Llevo años soñando hacer una travesía igual con mi familia y a mi me vale mucho leer tus reflexiones! Me das mucho ánimo! Os deseo buena mar y muchas más experiencias ricas!! Un fuerte abrazo!

  2. Me quedo como si me apagan la tele al final de una peli!!!… espero nuevos capítulos de vuestra gran aventura. Enhorabuena por la hazaña, gran capitán llevando su barco y tripulación a buen puerto…como siempre.
    Seguid disfrutando familia.
    Un abrazo y besos

  3. Dow! Nos ha encantado leer la crónica. Nos sumamos a la petición de que no dejéis de contarnos vuestras experiencias.
    Un fuerte abrazo desde Bilbao amigos!
    FELICES FIESTAS!!

  4. Que Fuerte,
    Y pensar que nos sacamos el PER juntos y no soy capaz ni de costear….
    Eres un Fenomeno.
    Disfrutar y sigue contando vuestras experiencias.
    Un Abrazo !!!!

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