El 5 de Septiembre volamos de regreso a Panamá tras haber pasado dos meses en España.
Regresamos al barco con la intención de cruzar el Canal de Panamá y poner rumbo a México pero sin tener todavía las fechas claras. Ibamos trazando el plan sobre la marcha. Solo teníamos una fecha límite. El cuatro de Diciembre. Fecha en la que nos tocaría salir de Panamá tras cumplir los 90 días que nos permite el gobierno panameño como turistas. Antes de esa fecha tendríamos que estar en el lado del Pacifico y realizar el zarpe del país.
Mi idea era estar unos días en la marina para arreglar cosas del barco y poner rumbo de nuevo a San Blas y tratar de llegar navegando hasta Isla Pinos. Uno de nuestros proyectos frustrados en nuestro año de rodaje por las islas de San Blas.
Pero la tripulación femenina tenía otros planes. Nuestros amigos noruegos del Tempus estaban navegando por Bocas del Toro y nos propusieron navegar hasta allí. Mia había hecho muy buenas migas con sus hijas y finalmente decidimos cambiar nuestros planes y poner rumbo a Bocas del Toro.
Zarpamos del fondeo de Linton Bay el 30 de Septiembre y como suele ser habitual, tratamos de ir lo más despacio posible y parando en diferentes fondeos para ver lo que nos encontrábamos por el camino.
Echamos el ancla en Playa Blanca. A tan solo 6 millas de Linton Bay y luego seguimos hasta Portobello. Allí visitamos las ruinas del Fuerte San Fernando y visitamos la ciudad histórica de Portobello.


En nuestra ruta hacía Bocas del Toro navegamos por el rio Chagres. Navegar por ríos siempre es una aventura, pero sin duda, navegar el rio Chagres fue una experiencia única.
La entrada del Rio Chagres tiene un encanto especial. Con el fuerte San Lorenzo en lo alto del acantilado y sus cañones apuntando al horizonte. Cerrando los ojos puedes imaginar la gran cantidad de batallas que se han librado en esa pequeña bahía por donde sin duda han navegado grandes galeones españoles durante la conquista del continente americano.


Tras pasar la desembocadura y dejar a nuestro babor el fuerte San Lorenzo, encaramos la entrada del rio. Jamás habíamos navegado en medio de la selva. El rio es amplio. Entre 80 y 100 metros de orilla a orilla, pero la inmensidad de los arboles te hacen sentir como si estuvieses dentro de la jungla.

Echamos el ancla en uno de sus meandros y el silencio era total. Solo escuchábamos el sonido de las aves y algún que otro sonido no identificable. El agua como un plato reflejaba toda la vegetación de la jungla. Tratamos de localizar los famosos cocodrilos del rio Chagres pero el primer día no vimos ninguno. En nuestro regreso al mar dos días después si que pudimos ver una cocodrilo nadando de orilla a orilla del rio.

Subimos hasta el final del rio, que coincide con una presa donde se encuentra el lago Gatún y ahí pasamos la segunda noche junto a los amigos del catamarán June.
Dos días después dejamos el rio Chagres y pusimos rumbo a la isla Escudo de Veraguas. Haciendo dos escalas en el camino antes de llegar a la isla.


Escudo de Veraguas es lo más bonito que tiene Panamá después de las islas de San Blas. Es una isla cercana a Bocas del Toro, pero suficientemente alejada para que no este llena de turistas.




El fondeo es bueno si el mar está calmado, pero si sopla viento fuerte del oeste se convierte en un lugar realmente incomodo. Nosotros tuvimos dos noches en las que el fondeo se movió más de lo que esperábamos. Volveríamos a Escudo de Veraguas en el camino de vuelta a Linton.
En Bocas del Toro ya estuvimos con el Saramia en el año 2019, cuando llegamos navegando desde la isla de Providencia en Colombia. En aquel momento fuimos directos a la marina Red Frog y prácticamente no visitamos ningún fondeo. En esta ocasión visitamos diferentes fondeos tanto de la isla de Bastimentos como de la isla de Colón.
Dejamos la isla de Escudo de Veraguas tras pasar una noche muy incomoda por culpa de las olas y el viento del Noroeste que nos estuvo acompañando toda la travesía hasta Bocas del Toro. Como la navegación era bastante incomoda decidimos hacer un alto en el camino y pasar la noche en la Bahia Azul, territorio de la etnia indígena de los Ngäbe. Al día siguiente pusimos rumbo hasta el fondeo donde se encontraban nuestros amigos del Tempus y el June. Con ellos pasaríamos las dos semanas siguientes moviéndonos de un fondeo a otro.
Estuvimos fondeados en la isla de Solarte y en playa Estrella en la isla de Colón. También estuvimos navegando por Bahia Onda donde hicimos un pequeño trekking hasta una cascada en medio de la jungla y la última noche en Bocas del Toro la pasamos en Cayo Zapatilla.





Cuando compramos el NIU, venía incluido un dinghy de 3,30 mts de doble casco rígido que pesaba bastante pero que al mismo tiempo era muy estable y nos sentíamos muy seguros navegando con él. Posiblemente tenía más de 10 años, quizá muchos más.
Una de nuestras prioridades tras regresar de España fue cambiar el dinghy. Estuvimos probando un dinghy de la tienda de Alex, pero su estabilidad no nos terminaba de convencer, por lo que decidimos mantener el nuestro por más tiempo. El problema fue que el viejo dinghy no aguantó más y terminó por despegarse el PVC de la parte del espejo de popa y cuando planeábamos, el agua entraba a mares por la popa y teníamos que abrir el tapón para que fuese desaguando. Tratamos de repararlo con una cola especial, pero no dio buen resultado. Nuestro dinghy, definitivamente, había muerto. Este problema hizo que tuviésemos que cambiar nuestros planes.
Nuestra idea original tras pasar un par de semanas en Bocas del Toro era navegar hasta la marina de Shelter Bay para preparar el cruce del canal. Pero el problema del dinghy nos hizo tener que regresar de nuevo al fondeo de Linton Bay. Tras buscar por Internet diferentes opciones de dinghy en Panamá, dimos con la mejor opción, un dinghy de 3,40 metros de la marca francesa 3D-Tender que estaba a la venta en Panamarina, a pocas millas del fondeo de Linton Bay. Un dinghy con doble casco de aluminio y que tendría la misma o mejor estabilidad que nuestro viejo dinghy.
Allá que navegamos 175 millas de regreso a Linton Bay desde Cayo Zapatilla en Bocas del Toro. Un auténtico coñazo de navegación con grandes olas de los restos de una borrasca que se había formado días antes en el norte de Panamá. Pero no teníamos otra opción si queríamos recoger el dinghy y llegar a tiempo para las celebraciones de Halloween en la marina de Shelter Bay junto con los amigos del Tempus y el June. Los deseos de Sara y Mia ejercen una presión sobre el capitán que muchas veces es imposible negociar.
Al final regresamos a Linton una última vez y volvimos a despedirnos de nuestros amigos de nuevo. Sabíamos que esta vez si que ya no regresaríamos mas. Pusimos rumbo a Shelter Bay Marina donde llegaríamos el 30 de Octubre, justo a tiempo para pasar la noche de Halloween con nuestros amigos del Tempus y el June y cruzar el canal de Panamá el 15 de Noviembre.
























