Llegamos Navegando a Dominica. Un país de Naturaleza Salvaje.

El 10 de Enero de 2019 Llegamos a Dominica Navegando desde Martinica.

Llegamos Navegando a Dominica

Dominica ha sido, hasta el momento, el país que más nos ha gustado en nuestra navegación por el caribe. Su naturaleza virgen y salvaje, su gente y la poca aglomeración de turistas es algo que atrae desde el primer momento.

Hemos estado navegado por Dominica desde el 10 de Enero hasta el 16 de Enero. Han sido 6 dias en los que nos hemos movido desde Roseau, su capital en el suroeste de la isla, hasta Porstmouth en el noroeste.

En Octubre del 2017 el huracán Maria (de categoría 5) arrasó por completo la isla de Dominica. El 80% de sus casas sufrieron daños y eso se nota nada mas llegar al país.

La puerta de entrada y único fondeo para los que llegamos de la vecina isla de Martinica, se encuentra en Roseau. El fondeo de Roseau esta regulado con boyas y están gestionadas por MARKUS o por SEACAT. Que nadie se imagine que son empresas con oficinas y amarres donde poder dejar el dinghy. Son dos o tres personas que van con su lancha ayudando a los veleros a amarrarse a la boya y después les ofrecen otro tipo de servicios.

Lancha de SEACAT al llegar al fondeo de Roseau

Las boyas de Markus son las que se encuentran mas al norte y las de Seacat son las que se encuentran en el sur justo en frente del Hotel Anchorage… Que actualmente esta destrozado y abandonado después del paso del huracán Maria.

Fondeo en Roseau, Dominica

Nosotros utilizamos una boya de SEACAT durante 3 noches. La gente de Seacat nos ayudaron a realizar la entrada del país. Nos subimos a su barca y nos llevaron a la oficina de inmigración que se encontraba en la terminal de ferrys. También contratamos a través de ellos una visita al interior de la isla.

La noche en boya y ayudarte con el registro de entrada tienen un coste de $EC40 cada servicio. Al cambio actual, son unos 13€.

Navegar en Dominica no tiene ningún encanto, no dispone de ninguna playa paradisiaca, ni fondeo atractivo (a excepción del fondeo en Portsmouth), lo que realmente tiene encanto en la isla son sus parques nacionales y su naturaleza.

El día después de llegar,  cuando nos despertamos fuimos con el dinghy hasta un muelle cercano y de ahí nos fuimos caminando a conocer la ciudad de Roseau. Estuvimos paseando por el centro de la ciudad y pasamos por delante de un colegio donde invitaron a Sara a entrar a una de las clases de 6 años. Sara se presento a todas las alumnas y estuvo charlando con una alumna cubana… Fue una experiencia enriquecedora.

 

Dinghy Dock en Roseau.
Sara y Mia en el Muelle para las auxiliares.
Paseando por las calles de Roseau, Capital de Dominica.
Sara en una clase de 6 años en una escuela de Dominica.

Paseando por la ciudad nos dimos cuenta que la gente es totalmente diferente a Martinica y Santa Lucia. La gente se preocupaba por Sara y Mia y 3 personas nos dijeron que tuviésemos cuidado con Sara y Mia y que las cogíesemos de la mano para que no las atropellase ningún coche. Martinica esta separada de Dominica por tan solo 25 millas náuticas y las diferencias culturales son enormes.

Al día siguiente, nos fuimos en coche con un chofer hasta el parque nacional Morne Trois Piton. Allí pudimos hacer un trekking en medio de la jungla por la orilla del Fresh Water Lake.

Trekking por la selva.

Los senderos están arreglados para que los turistas podamos caminar por la jungla como si fuésemos en un parque. La vegetación que se encuentra en el sendero es una autentica maravilla.

Caminando por la selva en Dominica

Después nos dirigimos a la garganta de Titou. La garganta es un rio que fluye entre las rocas y en el cual se puede ir nadando hasta una cascada que hay en su interior. El agua estaba super fría, pero aun así nos bañamos Sara, Mia y yo… La mami no se atrevió a meter los pies en el agua.

Mia y Sara equipadas para bañarse en la Garganta Titou

La garganta es una autentica pasada. De hecho, dentro de la garganta se rodó una de las escenas de pirates del caribe.

De aquí nos dirigimos a lo mas espectacular de todo el recorrido. Fuimos a bañarnos a las Cataratas Trafalgar.

Las Cataratas Trafalgar son dos saltos de agua con una caída de mas de 80 metros que se encuentran uno al lado del otro en medio de la jungla.

Catarata de Trafalgar del lado derecho.

Nosotros decidimos bañarnos en el salto de la izquierda. Para ello tuvimos que escalar entre rocas hasta llegar a unas pozas que se encontraban 200 metros rocas arriba. Nuestro guía y chofer se encargo de ir subiendo poco a poco a Sara y a Mia. Sin su ayuda no hubiésemos podido subir con las nenas.

Catarata de Trafalgar del lado Izquierdo. Donde nos bañamos.
Nuestro Guía llevando a Mia a los hombros.

Una vez llegamos estábamos alucinando con lo que nos encontramos. Una poza en la que llegaba el agua helada de la cascada junto con agua hirviendo que brotaba de las rocas con su color anaranjado del azufre. Dependiendo de la zona donde te bañabas tenias agua fría o agua caliente. Una maravilla de la naturaleza.

En todo el recorrido no nos encontramos con mas de 10 personas. Y eso es lo que realmente nos encantó de todo el viaje. Dominica no tiene un turismo de masas… De momento!

Después visitamos unas fumarolas donde salía agua caliente de la tierra y debajo de las rocas salía vapor de agua y estaban realmente calientes.

Lo mejor de todo es que nuestros guías fueron unos niños que nos enseñaron las fumarolas y como salía el calor de las rocas, Sara y Mia experimentaron con ellos introduciendo hojas y flores por donde salía el calor y viendo como se calcinaban. Pasamos muy buen rato con los niños locales.

Niños de Dominica enseñando a Sara y a Mia su país volcánico.

Y ya por último y antes de regresar a nuestro barco, pasamos por el jardín botánico de Roseau. Allí pudimos ver como estaban ensayando para los carnavales y Sara que no tiene nada de vergüenza, se puso a bailar junto a las niñas mas pequeñas.

 

Sara practicando para el Carnaval
Banyan Tree en el Jardin Botanico de Roseau.
Autobus aplastado por el Huracán David.

Al día siguiente por la mañana, dejamos el fondeo de Roseau para dirigirnos al norte de Dominica, a la ciudad de Portsmouth.

Navegando de Camino a Portsmouth.

En Portsmouth es un poco mas de lo mismo. Cuando estas cerca del fondeo se acerca una lancha ofreciéndote la boya para fondear. Eres libre de fondear con ancla o con boya, aunque nosotros decidimos utilizar las boyas porque pensamos que de esta forma estamos apoyando a los locales de alguna forma.

El fondeo en Portsmouth esta gestionado por los PAYS (Portsmouth Association of Yacht Services), son ellos los que se encargan de gestionar las boyas y al igual que en Roseau te ofrecen tours para visitar el interior de Dominica. En este caso nosotros escogimos un tour para subir navegando el parque nacional de Indian River.

Fondeo en Portsmouth.

Los domingos por la noche los PAYS organizan una barbacoa para todos los barcos fondeados en la playa. Casualidad nosotros llegamos domingo al fondeo y nos atrevimos a bajar con las nenas a la barbacoa.

PAYS Portsmouth
Barbacoa en la sede de PAYS en Portsmouth, Dominica.

El ambiente era bueno. Prácticamente todas las tripulaciones del fondeo bajaron a la barbacoa. El problema de estas cenas es que están pensadas para los adultos y Sara y Mia se quedaron dormidas antes de que la barbacoa estuviese lista. En fin, es lo que tiene viajar con niñas tan pequeñas. Aunque el principal problema es que no hay niños de esas edades navegando por el mundo. Suelen ser niños de edades superiores a los 10 años y esos niños ya no quieren saber nada de Sara y Mia. Son demasiado pequeñas. Aunque en contadas ocasiones han jugado con niños y niñas mayores que ellas y tan contentas.

Al día siguiente fuimos navegando con nuestro guía a visitar el Indian River. Un parque nacional de Dominica donde se debe navegar rio arriba con una barca de remos.

Indian River

Se navega por el rio que se encuentra en medio de la jungla. Al igual que las visitas en el sur, fue una experiencia única y que a Sara y a Mia les encantó. Al llegar al final (o al principio, según se mire) bajamos de la barca y pudimos caminar por un sendero por medio de la jungla donde al igual que en el sur pudimos ver plantas y flores de todos los colores y tamaños. Dominica es naturaleza en estad puro. Algo que es difícil de olvidar.

Navegando por el Indian River
Caminando por la Selva.

Una vez regresamos al barco, comimos y decidimos ir por la tarde con nuestra lancha auxiliar a visitar el Fuerte Shirley, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, el fuerte se encuentra dentro del parque nacional The Cabrits.

Desde el fuerte Shirley se puede ver toda la bahía de Portsmouth. Y justo cuando nosotros estuvimos en el fuerte hablan fondeados dos veleros de 4 y 5 palos. Lo pasamos realmente bien durante todo el día. Sara y Mia se disfrazaron de piratas para ir a visitar el fuerte.

Al igual que en el resto de atracciones en Dominica, no nos encontramos con prácticamente nadie durante todo el trayecto. Es algo increíble. Hay que tener en cuenta que Dominica no tiene mas de 80.000 habitantes y la isla es prácticamente igual que Martinica que tiene mas de 400.000 habitantes. Realmente es un país para disfrutarlo.

Dos dias después pusimos rumbo a Guadalupe y dejamos atrás Dominica. Un país realmente pobre pero que nos ha enamorado.

Sara y Mia de Piratas en la cubierta del Saramia.
Sara y Mia en el Fuerte Shirley.
La familia al completo en el fuerte Shirley.
Vistas de la Bahia desde el fuerte Shirley en Dominica.
Veleros en la bahía de Portsmouth.
Velero en la bahía de Portsmouth.

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