Curaçao

Curaçao ha sido uno de los países en el que menos tiempo hemos estado y es que hay países en los que no entras con buen pie y ya lo ves todo de distinta forma. Pese a ser una excolonia holandesa y administrativamente siguen vinculados a holanda, el registro de entrada al país es uno de los peores en todo el caribe. Prácticamente pierdes toda la mañana caminando de una oficina a otra. Primero debes acudir a Inmigración y a la Autoridad Portuaria en una parte del puerto y después ir a Aduanas justo en la otra parte del puerto. Hacerlo sin hijas es algo soportable, pero tener que acudir a todas las oficinas con Sara y Mia es un autentico coñazo martirio. No se entiende que siendo oficinas complementarias estén separadas casi 3 kilómetros la una de la otra. En fin…

Rumbo a Klein Curaçao.
Celebrando el final del proceso de Entrada en el país.

Llegamos a Klein Curaçao navegando desde Bonaire el 12 de Agosto de 2019. Solo 22 millas náuticas separan una isla de la otra. Klein Curaçao es una pequeña isla que se encuentra a 7 millas de Curaçao y en la cual no esta permito fondear si no has solicitado permiso a la autoridad portuaria de Curaçao, aunque todo el mundo que viene de Bonaire hace una parada de una noche para conocer la isla.

Cabañas en la playa de Klein Curaçao.
Restaurante en Klein Curaçao.
Bañito en las aguas cristalinas de Klein Curaçao.

La isla tiene como reclamo su playa de arena blanca, un antiguo faro y dos barcos hundidos en la costa de barlovento de la isla. La isla se puede recorrer entera en un par de horas. Cada día llegan varios barcos de turistas desde la cercana isla de Curaçao. Nosotros cuando llegamos sobre las 16:00h de la tarde, la mayoría de los barcos de turistas ya se habían marchado. Al final nos quedamos dos veleros fondeados para pasar la noche y aprovechamos para bajar a tierra y pasear un rato por la playa.

Playa paradisiaca en Klein Curaçao.
Faro en Klein Curaçao.
Arriba del faro en Klein Curaçao.
Faro Klein Curaçao.

A la mañana siguiente volvimos a bajar a la isla para hacer un poquito de trekking y visitar el faro y los dos barcos hundidos en la costa este de la isla. Es bastante frecuente ver barcos encallados en las costas de barlovento de las islas del caribe. Cada cual con su trágica historia. Deben ser momentos muy duros comprobar que tu barco se ha ido contra las rocas y no puedes hacer absolutamente nada por salvarlo.

Barco hundido en Klein Curaçao.
Foto de familia con el barco hundido.
Observando las desgracias de otros.
Y otro barco más…

Después de la visita a la isla decidimos poner rumbo a la isla de Curaçao en una travesía de poco más de dos horas. Cuando llegamos a Curaçao, fondeamos en Spanish Waters. Una amplia laguna en la parte suroeste de la isla a la cual se entra por un pequeño canal. Spanish Waters esta considerado un agujero de huracán. Muchos barcos pasan allí la temporada de huracanes y algunos de ellos terminan atornillándose de por vida. Ese no iba a ser nuestro caso ya que las lagunas cerradas no son los lugares donde preferimos estar. Nos gusta el mar abierto, las aguas limpias y las playas semi-desiertas donde podamos estar prácticamente solos en el fondeo.

Para hacer el registro de entrada en el país decidimos alquilar un coche para ir desde Spanish Waters hasta Willemstad, la capital de Curaçao. Ese día habían dos mega-cruceros atracados en el muelle del puerto y se notaba que la ciudad estaba a tope de gente. Nosotros aparcamos el coche en un parking en el centro de la ciudad e hicimos los tramites caminando de una oficina a otra. No pensábamos que estaban tan separadas una de otra… Por la tarde, agotados decidimos acercarnos a una playa cercana a nuestro fondeo. Pero nuestra sorpresa fue encontrarnos con una playa abarrotada de tumbonas de playa, al estilo de Benidorm, todo el espacio era privado y para poder utilizar la playa debías pagar, unos 3€ por persona. Eso fue la gota que colmó el vaso. Después de recorrer todo el caribe y estando en playas desiertas y paradisiacas donde por supuesto el acceso es libre y gratuito, nos encontramos con una playa abarrotada donde nos piden dinero por utilizarla. Un sin sentido. Estuvimos un rato bañándonos y al final decidimos irnos al barco.

De turismo por Willemstad, la capital de Curaçao.

Al día siguiente cogimos el coche y nos fuimos al noroeste de la isla para encontrarnos mas de lo mismo. Una pequeña playa abarrotada de tumbonas de pago. Como el día no acompañaba, decidimos coger el coche para seguir visitando la isla. Al final terminamos dentro de un centro comercial pasando la tarde. Yo no soporto los centros comerciales, pero la tripulación femenina no opina lo mismo. Sara y Mia lo pasaron en grande en un pequeño parque infantil que había en el centro comercial.

En el parque del centro comercial.

Al tercer día de nuestra estancia en Curaçao, llegó al fondeo el velero Fast Spirit y eso cambió un poco los ánimos de la tripulación. Sara y Mia tenían muchas ganas de volver a juntarse con su amiga Mar y los mayores pudimos compartir buenos ratos comiendo y cenando juntos. Un día nos fuimos a navegar con el Fast Spirit a una pequeña bahía cercana, al días siguiente quedamos para comer en la playa mas cercana a nuestro fondeo, un par de noches cenamos juntos e incluso celebramos el cumple anticipado de Mía y Mar en el Centro Comercial. Sara y Mia también se quedaron a dormir en el Fast Spirit una de las noches. Fueron muy buenos momentos junto a los amigos del Fast Spirit.

Sara Mar y Mia en la playa.
Con el Fast Spirit de fondo en la bahía cercana al fondeo.
Los Papas en su happy hour!
Las peques comiendo en el Fast Spirit.
Manualidades a bordo del Saramia.
Celebrando el cumple anticipado de Mar y Mia.
Pasándolo en grande en el parque del centro comercial.
Máximo descontrol en el parque.

Pero debíamos partir hacia nuestro siguiente destino, ya que en unos días llegaban a Aruba Jose y Hillary para pasar un par de semanas con nosotros y al mismo tiempo practicar con Sara y Mia el inglés.

El 20 de Agosto por la mañana y tras haber realizado el zarpe del país el día anterior, pusimos rumbo al noroeste de Curaçao donde fondeamos para pasar la noche en una bahía aislada de la civilización. A la mañana siguiente a las 6 de la mañana levamos el ancla y pusimos rumbo a Aruba. 55 millas nos separaban de nuestro siguiente destino.

Coco Weather Forecast.
Vistas de Klein Curaçao desde el faro.
En la playa de los cerdos con los cerdos.
Estrenando los regalos de cumpleaños de Mia.

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